Uso práctico del error

photo by @davidkovalenko

Una tonelada de teoría aportará menos valor que un ejercicio práctico capaz de convencernos de que si las cosas no salen bien, lo más probable es que la culpa no sea de las cosas, sino de nosotros.  Descubrir un error que se ha cometido no tiene por qué resultar algo decepcionante, sino que debe ser asumido como un descubrimiento que merece ser celebrado. 

Todo logro de influencia es el resultado de un proceso racional, y la buena suerte es la consecuencia de haber dado los pasos correctos y en el orden correcto. La capacidad de seducción y la construcción de un clima de confianza actúan como factores críticos desde el momento en que la esencia del discurso persuasivo se basa en la captura de la atención, el estímulo del interés de los interlocutores y una buena dosis de objetividad. A partir de esa revelación será cuando comencemos a convertir un camino repleto de baches en una sólida autopista llamada arquitectura eficiente del mensaje.