Ser, estar, hacer

El protocolo siempre está presente en cualquier escenario de comunicación; facilita la vida en la medida en que refuerza nuestra credibilidad, imagen, reputación, relación con los equipos de trabajo y, por supuesto, con los clientes.

"Una persona que se conoce a sí misma, y cuenta con una formación adecuada en el trato social, tiene abierta la vía a una mayor seguridad emocional y al éxito". 

El protocolo es una herramienta fundamental en la vida social, y de forma muy significativa, en la profesional. La amabilidad, el tacto, el sentido común, la sagacidad para influir en los interlocutores o asumir la conveniencia de un cambio de criterio, la habilidad para gestionar eventuales situaciones conflictivas o, simplemente, el deseo de dejar un grato recuerdo, son todos ellos escenarios en los que el protocolo desempeña un papel importante, y a veces, crítico.