Ejemplo de Gran Metedura de Pata en la proyección de la imagen personal

Actualizado: 31 de may de 2019


Photo by Alissa De Leva

Agustina Otero Iglesias, más conocida como la Bella Otero, fue uno de los más deseados símbolos eróticos de la Belle Époque. Los caballeros pagaban fortunas a estas deminondaines sólo por tener el derecho de invitarlas a cenar en un restaurante de lujo (demimondaine significa algo así como “chica alegre”).

La Bella Otero tenía una rival llamada Liane de Pougy, no menos evidente y promiscua.

Ambas se detestaban la una a la otra, puesto que, en definitiva, eran competidoras, y por fin, llegó el momento de batirse en duelo.

Una confrontación entre dos mujeres tan irresistibles exigía la utilización de armas apropiadas, en este caso, sus joyas. El enfrentamiento tuvo lugar en el Casino de París. La Otero se presentó cubierta de pies a cabeza por gemas de valor incalculable. Estaba deslumbrante, altiva, segura de su victoria. La Pougy no lució ese día ni una sola joya… pero hizo que las llevase su criada, la cual caminó detrás de ella cargada de diademas, brazaletes, anillos y todo lo que brillase, prácticamente desde la cabeza hasta los pies. A la pobre sólo le faltaba que le hubiesen encasquetado un par de farolas en la coronilla. En cualquier caso, la Pougy ganó por goleada.

La opulencia no es elegante. La sencillez, sí (esto ya lo decía Steve Jobs, aunque a su manera, claro). En el contexto de la CNV, que tiene una influencia nuclear al respecto, toda forma de ostentación deteriora los intentos de posicionamiento social.



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