Haru Urara, la yegua que salvó a Japón de la crisis


En 2004, el hipódromo de la isla de Kochi estaba al borde la bancarrota. Pero un día tuvo lugar un milagro: la yegua Haru Urara (“Primavera Esplendorosa”, en japonés), volvió a ser la perdedora después de 113 carreras. Sorprendentemente, Haru Urara se convirtió en el ídolo nacional.



Los japoneses, de forma inconsciente, compararon sus dificultades con las de Haru durante una época de problemas económicos y recuperaron su energía social. El entonces presidente del gobierno, Junichiro Koizumi, posó junto a la yegua junto a un obsequio de 100 kg de zahahorias en señal de agradecimiento por volver a poner en pie la ciudadanía. Koizumi proclamó en el Parlamento: "Esta yegua es el mejor ejemplo de cómo no rendirse ante la derrota".


Es cierto que Haru Urara era algo indolente, pero llegó a ser honrada con una vuelta de honor al hipódromo, con los entusiasmados espectadores, aplaudiendo en pie a su lideresa el día  en que  el primer ministro de Japón, Ryūtarō Hashimoto en persona la honró con el regalo de 100 K de zanahorias en el hipódromo

Actualmente hay un grupo de percusión Taiko (llamado Haru Urara) y hay miles de personas que guardan respetuosamente un boleto de alguna carrera de Hara, puesto que se le atribuye la cualidad de ser un omamori (amuleto, en japonés) que libra a los conductores de los accidentes de carretera.

Ahora pregúntate: ¿por qué la gente adoraba a esta serena perdedora? En mi opinión, lo que sucedió fue que Haru era un caso único, absolutamente singular, en un momento en el que Japón atravesaba una importante crisis económica; la gente se sintió identificada con el mensaje que Haru les transmitía, mensaje que podía resumirse como "Calma, chicos, tranquilos, tranquilos. ¿acaso me véis preocupada a mí? Nunca se podrá demostrar si Haru Urara planificó este milagro, pero lo cierto es que demostró un comportamiento nitidamente líder: no dio órdenes a nadie; simplemente, empatizó con el público.




En el año 2005 se estrenó en Japón la película Haru Urara, protagonizada por esta campeona. Por supuesto, nadie la forzó para a que galopase.


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