Afortunadamente, Einstein era algo gamberro. Seamos algo gamberros.

Actualizado: 29 de may de 2019


En la imagen, Albert Einstein y su esposa con miembros de la tribu Hopi. El sentido del humor está directamente relacionado con la inteligencia.

Mientras Einstein iba en tranvía a su trabajo, realizó un experimento mental: ¿qué pasaría si el tranvía se desplazase a la velocidad de la luz? El genio concluyó que el tiempo "se detendría" fuera del vehículo, pero en el interior de este, los relojes seguirían funcionando correctamente (esto se le ocurrió mirando la hora en la Torre del Reloj, en el barrio antiguo de Berna). Siempre me he imaginado ese momento con un Einstein partiéndose de risa. El resto de la historia ya la conocen, de modo que podemos quedarnos con estas tres observaciones:


COROLARIO 1: La rutina es una depredadora de la creatividad (solamente a un genio se le puede ocurrir un escenario en el que un tranvía circula a la velocidad de la luz).

COROLARIO 2: Todo lo que necesitamos está a nuestro alrededor. La manzana de Newton estaba allí, a la vista de todo el mundo y la Torre del Reloj no la veía solamente Einstein (hoy en día es un destino turístico).

COROLARIO 3: Aristóteles se imaginó el átomo al prestar atención al polvo suspendido en el aire en una tarde de verano, Newton concibió la gravedad gracias al impacto de una manzana sobre su cabeza (bueno, no hay constancia de que la manzana le cayese encima, pero da igual) y Einstein justificó la existencia del espacio tiempo durante un viaje en tranvía y al mirar qué hora era.


No dejemos pasar ni un solo día sin mirar a nuestro alrededor. Lo único que necesitamos es la dosis suficiente de extravagancia como para fantasear un poco de vez en cuando.


Seamos un poco gamberros.


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