La Sonrisa de Duchenne y la credibilidad en política

Actualizado: 10 de jun de 2019



Secuencia de imágenes del político demócrata estadounidente John Edwards. En la foto 1, el contexto de la gestualidad facial funge como una buena muestra de la Sonrisa de Duchenne (médico francés del siglo XIX especializado en parálisis facial). La sonrisa de Edwards inspira confianza, simpatía y credibilidad. ¿Por qué es así?

Este tipo de sonrisa se genera mediante la contracción de los músculos cigomático mayor y menor, los cuales elevan la comisura de los labios, mientras que la contracción del músculo orbicular eleva las mejillas y generan arrugas alrededor de los ojos.

En la foto número 2 (tomada con ocasión de su nombramiento como senador) su expresión es más formal, y por lo tanto, menos seductora. Pueden experimentar con esa imagen, por ejemplo, tapando el ojo derecho de Edwards y comprobar cómo se rompe la apariencia de credibilidad (les recomiendo que no dejen de hacerlo). Hagan otras ocultaciones o combinaciones de ocultación y verán que la imagen del político no resulta tan sincera como en la primera imagen. La foto nº 6 fue tomada con motivo del fallecimiento de su esposa; evidentemente no deja dudas acerca de la veracidad de sus sentimientos.

La Sonrisa de Duchenne en las fotos nos conduce a percibir una emoción espontánea y genuina porque la mayor parte de las personas no pueden contraer a voluntad el músculo orbicular. Esta sonrisa resulta “auténtica” porque es involuntaria. Una sonrisa “creíble” proviene de un impulso generado por el sistema límbico, el cual opera por su propia cuenta: los ganglios basales del cerebro, actúan como respuesta al sistema límbico asociándose con contracciones musculares realizadas de forma inconsciente. Estas reacciones tienen lugar en fracciones de segundo e involucran a la totalidad del organismo. En resumidas cuentas: no podemos fingir las emociones, salvo que seamos actores y actrices dotados con un autodominio fisiológico excepcional. El resto de las imágenes, desde la nº 3 a la dramática nº 6, son totalmente veraces (que fue tomada en el funeral de su esposa, fallecida en 2010)


En la imagen, el doctor Duchenne aplicando electrodos a un paciente con parálisis facial. Se pueden conseguir más de dos mil expresiones faciales distintas, cada una de ellas con significados distintos (el rostro humano es un semáforo; apenas hay músculos en la cara que cumplan con una función estrictamente fisiológica).


Si ahora mismo se te acaba de pasar por la cabeza que, si haces un curso intensivo de teatro para engañar a los demás, y así poder seducir a quien te dé la gana, lo primero que te conviene es borrar de tu mente semejante propósito. El genio ruso del teatro, Konstantín Stanislavski, escribió: «Debemos rebelarnos contra la afectación y el falso patetismo, contra la exageración bohemia y contra el star-system, que arruina el conjunto y la mediocridad del repertorio» (ese es el factor que hace que unos políticos resulten más convincentes que otros, y de ahí los repentinos cambios de opinión por parte del electorado).

Stanislavski hizo mucho más que ser el creador de las artes escénicas actuales: nos dio la oportunidad de comprender que la veracidad es la más poderosa arma de la que nos podamos valer. Si quieres hacer una prueba, mira unos cuantos vídeos de políticos de tu país y elige fotogramas al azar; a continuación compara las contracciones de los ojos con las de las mejillas y la boca. Si ves que no son congruentes unos ojos exageradamente abiertos con una boca sonriente… tal vez sería oportuno actuar con cautela a hora de confiar en esa persona.


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